Florentina Verdugo mantiene vivo el arte de dar forma a la hoja de la palma desde un rincón de Sevilla, El Castillo de las Guardas. De las manos de esta artesana salen algunas de las piezas de Mimeyco. Auténtica artesanía española, más concretamente artesanía del palmito, que esconden tras de sí un trabajo manual que requiere meses de trabajo y elaboración.

En Mimeyco hemos charlado con ella y esto es lo que nos ha contado:

“Aprendí el oficio de mi abuelo. De pequeña siempre le veía haciendo las típicas cestas para uso agrario y doméstico. Cuando le decía a mi abuelo que quería aprender, siempre me respondía: “Esto es cosa de hombres”.

«Dos hermanos, Luciano y Eduardo, fueron los que me enseñaron. Cuando iba a visitarlos me explicaban nuevas técnicas que luego yo ponía en práctica en mi tiempo libre. Siempre los recordaré con mucho cariño y gratitud.

En esta imagen, Florentina conversa con su maestro Eduardo con una pleita (trenza) de palma en la mano.

«Me encanta la posibilidad de ser creativa. Casi todos mis trabajos llevan un remate final o cosido en los bordes, una característica muy peculiar que le da un acabado muy resistente. Se puede decir que la pieza adquiere mucha consistencia con él.

“En España, prima la cantidad y el bajo precio frente a la calidad. La artesanía española no está bien valorada en nuestro país. Pero hay que ser optimista y pensar en que hay personas que sí aprecian las producciones únicas, respetuosas con el medio ambiente y fabricadas a mano, con todo lo que ello implica.

“Soy muy meticulosa con el proceso. Obtener las medidas, dar la forma y conseguir que al final toda la pieza cuadre es bastante difícil. En más de una ocasión he dejado de lado una pieza por no gustarme que forma iba tomando. No todo el mundo da tanta importancia a este paso, que a mi parecer es esencial.

Detalles de las manos de Florentina dándole forma a un capazo de hoja de palmera.

“La lluvia puede arruinar todo el proceso de elaboración. La fase más interesante del proceso es la recolección de la palma, a finales de primavera y en pleno verano.

“La recolección de la palma es lo más duro, pero lo más interesante. Se produce a finales de primavera y en pleno verano. De esta fase depende que el resultado (las tonalidades de las hojas, la textura incluso la forma) final sea el que personalmente considero óptimo.

Tienes que ser muy constante con el cuidado durante el secado en los meses más calurosos y también debes tener en cuenta la climatología, pues en caso de lluvia puede arruinar todo el trabajo de recolección. Esta fase hace que mis trabajos sean puramente artesanos.

Hojas de palmera enana mediterráneas secándose al sol, recogidas previamente a mano por Florentina.

 

“Se mima cada hoja de palma. Me gustaría decirle a quien lleve una de mis piezas que la cuide, que está hecha con cariño y esfuerzo. Que considere, además del valor económico, el trabajo de conservación que se ha mantenido durante tantos años, que forma parte del patrimonio inmaterial de nuestra cultura.

“Es importante que las mujeres mantengamos esta tradición. Estoy orgullosa de que mis trabajos, salidos de un pueblo de Andalucía, hayan llegado a otros países como Estados Unidos, Japón o Australia gracias a dos jóvenes emprendedoras.

artesania española capazos

Florentina en su casa de Andalucía confeccionando una de sus preciosas piezas. En la mesa todo lo que ella necesita para realizar este trabajo: palmito seco, algodón, aguja y cera de abeja.

Gracias Floren por tu dedicación y tu compromiso. Para nosotras eres, ¡única!

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